El terremoto de Haití se ceba en el cuerpo, la salud y la vida de las mujeres. Como suele ocurrir, en momentos de emergencia la salud y la vida de las mujeres quedan en segundo lugar, como si fuéramos ciudadanas de segunda o de tercera.
Y eso es precisamente lo que está ocurriendo en Haití: los hospitales no atienden los partos porque hay “cosas más urgentes” que atender. Las mujeres tienen dificultad para superar el parto como consecuencia de la desnutrición. En medio del caos las mujeres son sexualmente agredidas con absoluta impunidad, pues ni saben donde denunciar y las que se atreven a hacerlo ven como la policía pospone la investigación porque hay “asuntos más urgentes”.
Todo es más urgente y prioritario que la vida, la salud o la seguridad de las mujeres, quizás por eso llama la atención el absoluto silencio que los medios de comunicación guardan al respecto, lo que es peor, quizás ni tan siquiera se han planteado que esto esté ocurriendo. Aunque no se hable de ella esta vergüenza existe, y aunque invisible se sigue cobrando la vida de las mujeres.
Solidaridad con Haití, también con sus mujeres.
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