No es infrecuente abrir el buzón y encontrar un resguardo de correos que te dice que a las 11 fueron a entregarte un certificado, pero tú no estabas. O un recibo de la empresa del Gas que te informa que cuando fueron a leer tu contador a las 9 de la mañana, nadie les abrió la puerta. O una nota debajo de tu puerta de la empresa de transportes que a las 13 horas quiso hacerte entrega de un pedido que hiciste con urgencia pero no había nadie y ahora si quieres tu pedido debes ir a su almacén.
La organización de los tiempos de trabajo en cada empresa se realiza teniendo en cuenta diversos factores relacionados directamente con la actividad empresarial concreta, y se van adecuando con las nuevas necesidades y realidades del mercado. Sin embargo, las empresas relacionadas con servicios a los domicilios parece que todavía no se han dado cuenta de que la situación ha cambiado, que ya las mujeres nos hemos incorporado al mercado laboral, que prestamos nuestros servicios fuera de casa, generalmente en los mismos horarios que esas empresas se empeñan en hacer los repartos a domicilio o dar lectura a los contadores de suministros.
Pensar que por las mañanas siempre va a haber una mujer en casa que les recogerá la carta, el paquete o la bombona, que le abrirá puerta y le facilitará el trabajo es querer seguir manteniendo una estructura económica basada en el mantenimiento de la actividad pública masculina y la presencia de las mujeres en lo doméstico. Y es por eso que si no estás tienes sanción: o vas tú a recoger lo que fuera que te hubieran debido dejar en casa o tienes que hacer la lectura del contador y encargarte de llamar a un contestador automático, so pena de tener que pagar varios recibos juntos.
Por favor, ordenen sus tiempos de trabajo no sobre la premisa de las mujeres en el hogar sino sobre la eficacia en la prestación de sus servicios conforme a la nueva realidad social.
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